
"El ejército marroquí puede recuperar Ceuta en minutos… y España apuesta por la ilusión del poder"
El reciente despliegue militar español en la ciudad ocupada de Ceuta revela un cambio cualitativo en la estrategia de Madrid respecto a estas plazas, ya que no se trata solo de gestiones administrativas o simbólicas, sino que España ha llevado la militarización a un nivel superior mediante el despliegue de cañones de largo alcance y baterías de misiles capaces de interceptar objetivos aéreos y navales.
Aunque los medios españoles han presentado la operación como un simple refuerzo defensivo, la naturaleza del armamento y su ubicación evidencian que el objetivo va más allá de medidas preventivas, constituyendo un intento de mostrar fuerza e imponer una realidad militar en un territorio históricamente sensible en términos de soberanía entre Marruecos y España.
Esta escalada transmite un doble mensaje. Por un lado, apunta al público español, que debate abiertamente la conveniencia de mantener Ceuta y Melilla ante sus costos económicos, políticos y de seguridad. Por otro, busca enviar una señal firme a Rabat de que estas ciudades son intocables, consideradas como una línea roja para la seguridad nacional española. Sin embargo, esta estrategia es de doble filo, porque Marruecos ya no aborda la cuestión de las plazas ocupadas desde la perspectiva de la diplomacia conciliadora; la monarquía y el gobierno marroquí rechazan cualquier intento de perpetuar un colonialismo encubierto en el norte del país.
Este desarrollo ocurre en un contexto geopolítico complejo. Marruecos ha reforzado su presencia regional e internacional en los últimos años, mediante alianzas estratégicas con Estados Unidos, que consolidan el reconocimiento estadounidense de la soberanía marroquí sobre el Sáhara, así como diversificando sus relaciones con potencias como China, Israel y Turquía. Su posición geográfica, a pocos kilómetros del Estrecho de Gibraltar, lo convierte en un actor clave para la seguridad de la navegación en el Mediterráneo y el Atlántico, generando preocupación en Madrid ante cualquier fortalecimiento de las capacidades marroquíes que pueda representar una amenaza indirecta a su influencia en el sur de Europa.
En este contexto, un experto militar consultado por el sitio afirmó que Marruecos posee hoy capacidades que le permitirían recuperar las ciudades ocupadas en cuestión de minutos, reflejando el avance significativo de su ejército tanto en sistemas de disuasión terrestre como en defensa aérea y naval. Según los últimos informes de expertos militares internacionales, Marruecos lidera a nivel africano y árabe en número de cañones, tanques y armas pesadas.
A esto se suma que la moral de combate de sus soldados es extremadamente alta, lo que refuerza su preparación y convierte cualquier intento de confrontación externa en un riesgo de alto costo para cualquier adversario.
Aunque España busca mediante la militarización de Ceuta dar la impresión de poder proteger las fronteras de la Unión Europea, esta estrategia puede ser interpretada en Rabat como una provocación que amenaza con socavar los acuerdos que sustentan la cooperación bilateral. Si Madrid continúa con este enfoque, se enfrentará a una realidad geopolítica innegable: Marruecos ya no está en posición pasiva, sino que se ha convertido en una potencia emergente en el Mediterráneo y el Atlántico, capaz de imponer sus condiciones con confianza y respaldado por aliados estratégicos.
Publicado el : 29 de agosto de 2025

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