
Las raíces de Lamine Yamal sacan a la luz el racismo que persiste en España
Lamine Yamal tiene 18 años, ha nacido en Mataró, juega con la selección española y es una de las jóvenes estrellas actuales en el mundo del fútbol.
Sin embargo, nada de eso ha sido suficiente para librarse del odio. Cuando en su debut mundialista ante Cabo Verde se descubrió que sus botas llevaban grabadas las banderas de Marruecos, el país de nacimiento de su padre, y de Guinea Ecuatorial, el país natal de su madre, las redes sociales españolas se llenaron de mensajes que pedían su expulsión de la selección, le tachaban de traidor y cuestionaban su patriotismo. No era la primera vez que Lamine era atacado por sus orígenes. Y no será la última.
El episodio de las botas fue solo el arranque de estos actos racistas. Ante Arabia Saudí, Lamine marcó el primer gol del partido y celebró postrándose sobre el césped en señal de agradecimiento a Allah, un gesto habitual entre los futbolistas musulmanes que practican con normalidad en campos de todo el mundo. En España, ese gesto desató una nueva oleada de críticas. El mismo jugador que minutos antes era aclamado por marcar un tanto decisivo para La Roja fue atacado por rezar al mismo Dios en el que cree. La respuesta de parte de la afición española fue un retrato sin filtros de un problema que va mucho más allá del fútbol.
España no es ajena a este tipo de comportamientos. Vinicius Jr., uno de los mejores jugadores del mundo en activo, lleva años sufriendo insultos racistas en los estadios españoles. El acontecimiento más grave tuvo lugar en mayo de 2023 en Mestalla, cuando el árbitro tuvo que interrumpir el partido por los insultos racistas que recibía el brasileño. Tres aficionados fueron condenados a ocho meses de prisión. Desde entonces, la justicia española ha dictado al menos seis condenas por racismo en estadios de fútbol, la mayoría relacionadas con ataques al propio Vinicius. Un menor fue sancionado en junio de 2025 por insultos racistas a Lamine Yamal en el clásico del Bernabéu de octubre de 2024. El 7 del Real Madrid llegó a advertir que si España no evolucionaba en materia de racismo antes del Mundial 2030, se debería exigir el cambio de sede del torneo.
Lo que hace especialmente doloroso el caso de Lamine Yamal es que el racismo viene de dentro. No de rivales, no de aficionados contrarios, sino de parte de quienes se supone que deberían apoyarlo. Un chico que nació en España, que creció en Rocafonda, uno de los barrios más humildes de Mataró, que lleva el código postal de su barrio grabado en los dedos cuando celebra un gol y que defiende con orgullo la camiseta española, es cuestionado por honrar las raíces de sus padres y por practicar su fe. El fútbol español tiene un problema con el racismo. Y el caso Lamine Yamal lo ha dejado al descubierto ante todo el mundo.
Publicado el : 22 de junio de 2026

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