
Taremi y Mohebi rompen el silencio: “No es una competición justa para Irán”.
El empate ante Nueva Zelanda fue solo una parte de la historia de Irán en su debut mundialista. Tras el partido, los internacionales Mehdi Taremi y Mohammad Mohebi comparecieron ante los medios con un mensaje que iba mucho más allá del resultado y el fútbol. Los jugadores iraníes denunciaron públicamente las condiciones en las que su selección está compitiendo y como está siendo tratada en el Mundial 2026. Condiciones que calificaron de injustas y que tienen su origen en las tensiones políticas entre Irán y Estados Unidos, país anfitrión del torneo.
El problema es tan sencillo de entender como difícil de resolver. Los ciudadanos iraníes tienen vetada la entrada a territorio estadounidense por las restricciones diplomáticas entre ambos países. La FIFA, ante esta situación, asignó México como base de concentración para la selección persa, lo que obliga al equipo a cruzar la frontera antes y después de cada partido. El día del debut ante Nueva Zelanda, Taremi y Mohebi revelaron que los trámites de inmigración les consumieron cinco horas de un día que debían haber dedicado al descanso y la preparación. “Deberíamos llegar dos días antes del partido en vez de viajar desde México antes y después”, declararon ambos jugadores con visible incomodidad y desacuerdo con la manera de plantear este conflicto.
La situación pone sobre la mesa una contradicción difícil de ignorar para la FIFA. El máximo organismo del fútbol vendió este Mundial como el más inclusivo e internacional de la historia, con 48 selecciones de todos los rincones del planeta. Sin embargo, una de esas selecciones compite en unas condiciones que ningún otro equipo del torneo debe afrontar, con jornadas de viaje agotadoras, trámites burocráticos interminables y la imposibilidad de descansar en la ciudad donde juega. Irán, que empató 2-2 ante Nueva Zelanda en su debut, sigue compitiendo y haciéndolo con dignidad a pesar de todo. Pero las palabras de Taremi y Mohebi han abierto un debate que la FIFA no podrá ignorar fácilmente. Cuando la política se cuela en el deporte, siempre hay alguien que paga el precio. Esta vez, ese alguien tiene nombre y apellido iraní.
Publicado el : 20 de junio de 2026

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