
Historiadores marroquíes e internacionales revisan el legado de almorávide y almohade en Rabat.
Durante tres días, historiadores de universidades marroquíes, británicas, alemanas, españolas, francesas y de otros países revisan la historia de los almorávides y los almohades tal como ha sido narrada primero por las fuentes medievales y, posteriormente, por la historiografía marroquí contemporánea. El encuentro incorpora además disciplinas como la arqueología y la historia conectada, y aborda cuestiones relacionadas con el pensamiento no filosófico, la creación, la organización militar y la gestión jurídica durante ambas dinastías.

La primera jornada del coloquio internacional se inauguró este miércoles en Rabat, en la sede de la Academia del Reino de Marruecos, donde también se anunció la puesta en marcha de la Cátedra de la Academia dedicada a las Civilizaciones Africanas. La apertura estuvo precedida por un minuto de silencio en memoria de destacados historiadores marroquíes fallecidos.
Abdeljalil Lahjomri, secretario perpetuo de la Academia del Reino de Marruecos, señaló en un discurso leído en su nombre por Bachir Tamer, director ejecutivo de la institución, que el encuentro aborda «uno de los grandes periodos de irradiación intelectual y de poder del conocimiento en la historia de Marruecos: los Estados almorávide y almohade». Ambos alcanzaron una dimensión imperial que, según explicó, «forjó una memoria común marroquí, magrebí, andalusí, africana y mediterránea».
Lahjomri subrayó que el objetivo no es únicamente recuperar un «pasado glorioso», sino abordar este periodo «con objetividad científica», teniendo en cuenta su densidad política, profundidad intelectual y extensión territorial, así como su riqueza cultural y simbólica, elementos que todavía plantean interrogantes sobre la comprensión del lugar de Marruecos y del mundo medieval.
«Fue una etapa decisiva en la que nuestro país desempeñó una función imperial de vanguardia, en un contexto de competencia internacional que le permitió dejar una huella estratégica», afirmó, destacando su influencia sobre el equilibrio de poderes en el Mediterráneo occidental y la transformación del Mediterráneo en un nuevo espacio estratégico y civilizatorio.
Según Lahjomri, aquella experiencia no se limitó a la expansión del poder, sino que también implicó la capacidad de conectar territorios alejados y establecer infraestructuras cohesionadas. Marrakech se convirtió en el centro del poder y de la toma de decisiones, como símbolo de soberanía y «corazón palpitante», hasta el punto de que su nombre terminó siendo utilizado para designar a todo Marruecos por parte de distintas potencias extranjeras.
A través del debate científico, el coloquio pretende superar las «narrativas orientalistas» mediante el estudio del «diálogo creativo entre razón y revelación, y entre filosofía y ley islámica», así como del sistema científico impulsado durante los periodos almorávide y almohade, que favoreció la aparición de figuras como Ibn Rushd (Averroes), Ibn Tufayl e Ibn Bajja (Avempace), además de numerosos científicos, poetas y pensadores cuyas obras continúan siendo objeto de estudio.
La conferencia apuesta asimismo por una concepción interconectada e integral de la historia, que combine la historia militar con la historia del arte, el pensamiento, la economía, la arqueología, la filosofía y los estudios islámicos. El objetivo es impulsar una investigación de alto nivel en las ciencias sociales en Marruecos, bajo la premisa de que «cuanto más se cruzan los conocimientos, mayor es la profundidad y el alcance de la historia».
Durante la sesión, moderada por el historiador Abdelahad Sebti, miembro de la Academia del Reino, se destacó la renovación de los estudios sobre Marruecos en la Edad Media a través de investigaciones individuales y colectivas desarrolladas en los últimos años. Sebti explicó que el encuentro pretende evaluar los avances realizados por la universidad marroquí y aportar nuevas perspectivas sobre los siglos XI y XII.
La conferencia constituye, añadió, un espacio de intercambio entre investigadores procedentes de diferentes ámbitos universitarios y permite analizar este periodo desde la perspectiva de la larga duración, prestando especial atención a sus dimensiones intelectual y filosófica. Se trata de una etapa fundamental en la formación del Estado central en Marruecos, aunque, según Sebti, no es posible comprender los periodos almorávide y almohade sin tener en cuenta lo ocurrido antes y después de la consolidación del Estado central.
Por su parte, François-Xavier Fauvelle, miembro de la Academia del Reino y profesor del Collège de France, centró su intervención en «el momento almorávide» y posteriormente en «el momento almohade», considerados movimientos de reforma religiosa que mantuvieron una influencia duradera en el «islam sahariano y el islam del África subsahariana», así como en el conocimiento malikí.
Fauvelle abordó también el pensamiento, las relaciones entre Marruecos y el África subsahariana, la evolución del conocimiento y las interacciones políticas y religiosas. Asimismo, analizó la «ecología política de las rutas comerciales» y la manera en que los cambios políticos en Marruecos y en el denominado «Sudán occidental» repercutieron a ambos lados del Sáhara.
El historiador defendió la necesidad de estudiar este pasado desde la perspectiva de la «historia conectada», que integra diferentes dimensiones históricas y las relaciona con los conocimientos disponibles. Esta perspectiva está también en el origen de la creación de la Cátedra de Civilizaciones Africanas de la Academia, concebida para establecer vínculos entre los distintos acontecimientos históricos y los conocimientos científicos relacionados con ellos.
Mehdi Gouirgate, responsable de la Cátedra de Civilizaciones Africanas de la Academia del Reino, abordó la rica historia de las dinastías almorávide y almohade, sus proyectos urbanísticos, el legado arqueológico, su sólido proyecto político y religioso y sus principios de gobierno. También analizó la relación entre conocimiento y poder, que, según explicó, dio lugar a un periodo de racionalismo en lengua árabe asociado a figuras como Ibn Tufayl, Ibn Bajja e Ibn Rushd.
Gouirgate situó el inicio de este proceso en el momento en que Marruecos y el Magreb comenzaron a controlar las relaciones con las tierras del Sudán, en África occidental. Se trata, afirmó, de una historia compleja marcada, entre otros elementos, por el comercio del oro y de esclavos y por la llegada del oro a Europa occidental. Según explicó, el término árabe utilizado para designar el dinar de oro habría influido en la palabra española «dinero».
El investigador sostuvo asimismo que, a partir del siglo XII, estos intercambios contribuyeron a sentar en Marruecos algunas bases de transformaciones económicas posteriores, entre ellas el desarrollo de mecanismos asociados a la banca y los seguros, procesos que, según su interpretación, tuvieron repercusiones en las primeras fases de la expansión occidental.
Gouirgate también se refirió al «enorme impacto», aunque negativo, de Ernest Renan en la interpretación del Imperio almorávide y de otros periodos históricos. Al mismo tiempo, destacó que las dos dinastías estudiadas crearon importantes infraestructuras destinadas al desarrollo del conocimiento. En el proceso de consolidación del poder central, explicó, no solo se construyeron sistemas para almacenar cereales, caballos u oro, sino también bibliotecas destinadas a preservar los libros.
El investigador recordó igualmente que Marrakech fue construida en un lugar que, a primera vista, parecía poco apropiado para albergar una capital, pero que la planificación permitió desarrollar jardines y zonas verdes en un entorno de características desérticas.
Finalmente, subrayó la necesidad de incorporar la dimensión climática al estudio de este periodo histórico para comprender mejor los niveles de producción, la evolución demográfica y las capacidades imperiales alcanzadas por almorávides y almohades.
Publicado el : 1 de octubre de 2026
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