
Madrid reúne a 20.000 manifestantes contra el encarecimiento de la vivienda tras la muerte de Maricarmen
Unos 20.000 manifestantes salen a las calles de Madrid para homenajear a Maricarmen y denunciar el encarecimiento de la vivienda
Unas 20.000 personas se manifestaron la noche del jueves en Madrid para denunciar el aumento de los alquileres y la especulación inmobiliaria, en una multitudinaria marcha en memoria de Maricarmen Abascal, la mujer de 87 años que falleció el miércoles, dos semanas después de ser desalojada de la vivienda en la que había residido durante siete décadas. El caso ha desencadenado una oleada de protestas y ha devuelto la crisis de la vivienda al centro del debate político, a pocas semanas de las elecciones legislativas anticipadas previstas para el próximo 29 de noviembre.
La manifestación partió de la Puerta del Sol, en el centro de la capital, y avanzó hacia el edificio del barrio de Retiro donde vivía Abascal. Miles de ciudadanos participaron en la movilización con pancartas y consignas en defensa de los inquilinos y contra la subida de los alquileres. Según la agencia France-Presse (AFP), la Delegación del Gobierno español cifró la participación en unas 20.000 personas.
Los manifestantes corearon «No son muertes, son asesinatos», una consigna que refleja la indignación por las circunstancias que rodearon el desahucio de la anciana. Otros participantes exhibieron carteles en los que responsabilizaban a la especulación inmobiliaria del agravamiento de la crisis residencial. Frente al inmueble donde se ejecutó el desalojo, el pasado 23 de septiembre, los asistentes guardaron un minuto de silencio.
A la entrada del edificio se depositaron decenas de velas, ramos de flores y mensajes de solidaridad, mientras los participantes aplaudían en recuerdo de la mujer, cuyo caso se ha convertido en un símbolo de las movilizaciones por el derecho a la vivienda. La difusión de imágenes en las que aparecía siendo trasladada en una camilla durante el desalojo, debido a su delicado estado de salud y a sus dificultades de movilidad, contribuyó a amplificar la repercusión pública del caso.
La protesta se celebró diez días después de que activistas mantuvieran una acampada en la Puerta del Sol, donde instalaron alrededor de un centenar de tiendas de campaña para reclamar medidas urgentes frente a la crisis habitacional. La movilización también se ha extendido a otras ciudades españolas, en un contexto de creciente malestar por el encarecimiento de los alquileres y las prácticas de las empresas de inversión inmobiliaria.
Miles de personas rinden homenaje a Maricarmen
Rosa Marín, una cuidadora infantil de 48 años, afirmó que la muerte de Maricarmen permanecerá como un símbolo de la lucha por el derecho a la vivienda. A su juicio, el caso ha impulsado a numerosos ciudadanos a expresar su rechazo a una situación que consideran insostenible.
En declaraciones recogidas por AFP durante la marcha, Marín señaló que lo sucedido ha servido de impulso para reclamar cambios ante las dificultades que afrontan numerosos inquilinos para mantener sus viviendas debido al aumento de los precios.
Por su parte, Marisol Gayo, una jubilada de 82 años, explicó que acudió a la manifestación para agradecer a los jóvenes que impulsaron las protestas tras el desalojo de Abascal. La mujer expresó su esperanza de que estas movilizaciones se traduzcan en cambios concretos en el mercado residencial.
Gayo también planteó la situación de los jóvenes que no pueden independizarse de sus familias debido al elevado coste de los alquileres y pidió a los responsables políticos que respondan a las demandas sociales expresadas en las calles.
Antón Alexander, profesor de fotografía de 26 años, consideró que el caso de Maricarmen ha hecho aflorar un descontento acumulado durante años. Según señaló, el acceso a la vivienda se ha convertido en una preocupación compartida que trasciende las divisiones políticas tradicionales.
En la Puerta del Sol, Aitana López, estudiante de diseño de moda de 25 años, colocó una vela con el mensaje «Gracias por todo, nunca te olvidaremos», junto a fotografías de Abascal y pancartas con la frase «La lucha continúa».
La anciana fue trasladada al hospital en estado de salud muy delicado después de que se ejecutara la orden de desahucio, tras un prolongado conflicto con la empresa propietaria del inmueble por una importante subida del alquiler.
Ante la repercusión del caso y la extensión de las protestas, la empresa aceptó un acuerdo que contemplaba el regreso de Abascal a su vivienda una vez recuperada. Sin embargo, el empeoramiento de su estado de salud impidió que ese acuerdo llegara a materializarse. La mujer falleció el miércoles por la tarde en un hospital de Madrid.
El encarecimiento de los alquileres amplía el descontento
Las movilizaciones coinciden con la persistente subida de los precios de la vivienda en las principales ciudades españolas, especialmente en Madrid. Las familias con ingresos limitados y los jóvenes encuentran cada vez más dificultades para acceder a inmuebles cuyos alquileres se ajusten a sus salarios.
Según los datos de la plataforma inmobiliaria Idealista, el alquiler medio de una vivienda de 50 metros cuadrados en Madrid alcanzó aproximadamente los 1.170 euros mensuales en septiembre. Esta cifra contrasta con el salario bruto mensual medio en España, situado en torno a los 2.460 euros.
De acuerdo con estos datos, el alquiler de un piso pequeño en la capital representa cerca de la mitad de ese salario bruto medio, una proporción superior al umbral del 30 % de los ingresos que suele utilizarse como referencia para evaluar la capacidad de los hogares para afrontar los gastos de vivienda.
Madrid también registra una oferta limitada de vivienda social. Según los datos citados por AFP, la capital dispone de unas 10.000 viviendas de este tipo para una población aproximada de 3,5 millones de habitantes.
Los manifestantes atribuyen parte de la presión sobre los precios a las plataformas de alquiler turístico y a los fondos de inversión inmobiliaria. Consideran que estas actividades contribuyen a reducir la oferta de viviendas destinadas a residentes permanentes, sobre todo en barrios con una elevada demanda turística e inversora.
Beatriz Blanco, trabajadora autónoma de 37 años, afirmó que los precios de compra y alquiler han alcanzado niveles que dificultan enormemente encontrar una vivienda adecuada. En su opinión, el problema afecta ya a amplios sectores de la sociedad.
Por otro lado, los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) indican que más de la mitad de los menores de 30 años vivían de alquiler en 2025, mientras que aproximadamente tres cuartas partes de los hogares españoles eran propietarios de su vivienda principal.
Jorge Galindo, director del Centro de Políticas Económicas de la escuela de negocios Esade, señaló que el número de viviendas construidas anualmente ha descendido desde unas 260.000 unidades en la década de 1990 hasta aproximadamente 92.000 en 2025. El experto advirtió de la persistencia de la brecha entre la oferta y la demanda.
La crisis de la vivienda entra de lleno en la campaña electoral
La situación se produce mientras España se prepara para celebrar elecciones legislativas anticipadas el próximo 29 de noviembre. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció el adelanto electoral después de que el Ejecutivo encontrara dificultades para sacar adelante en el Parlamento medidas destinadas a abordar la crisis de la vivienda.
El Congreso de los Diputados rechazó el viernes anterior dos decretos que incluían medidas para hacer frente al problema, entre ellas restricciones a los desahucios de inquilinos en situación de vulnerabilidad. Este revés parlamentario precedió a la convocatoria de elecciones anticipadas.
La crisis residencial ha vuelto así al primer plano de la confrontación política. El Partido Popular defiende incrementar la construcción y ampliar la oferta inmobiliaria, mientras que el Partido Socialista apuesta por medidas que incluyen la regulación de los alquileres en las zonas donde los precios experimentan fuertes incrementos, además de impulsar la vivienda social.
En 2023, el Gobierno español aprobó una ley de vivienda que incorporaba medidas relacionadas con los alquileres, la construcción de vivienda social y los inmuebles desocupados. Sin embargo, la continuidad del encarecimiento residencial mantiene las demandas de acceso a una vivienda asequible en el centro de las movilizaciones.
En paralelo, los principales sindicatos españoles han convocado una huelga general para el próximo 11 de noviembre con el objetivo de reclamar mejoras salariales y garantizar el acceso a una vivienda digna. La convocatoria tendrá lugar menos de tres semanas antes de las elecciones legislativas.
La crisis de la vivienda se perfila, por tanto, como uno de los asuntos centrales de los programas electorales, mientras el caso de Maricarmen Abascal continúa movilizando a miles de ciudadanos en Madrid y otras ciudades españolas.
Publicado el : 9 de octubre de 2026
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