
Marruecos abandona el GMT+1 y prepara su regreso al horario de Greenwich.
Marruecos se prepara para abandonar el GMT+1 y volver al horario de Greenwich
Después de años de polémica en torno a la adopción de la denominada “hora adicional” (GMT+1), Marruecos se prepara para volver a su “horario legal original”, retrasando 60 minutos los relojes a las 02:00 horas del próximo 20 de septiembre, según el proyecto de decreto n.º 2.26.530 aprobado por el Gobierno. El texto contempla además la derogación del decreto n.º 2.18.855, aprobado el 26 de octubre de 2018.
Con esta decisión, Marruecos pone prácticamente fin a una experiencia iniciada en otoño de 2018, cuando el Gobierno de Saad Dine El Otmani optó por mantener de forma permanente una hora adicional sobre el horario legal del país, después de años en los que Marruecos alternaba entre el horario de verano y el legal en función de las estaciones.
2018: el origen de la polémica
El 26 de octubre de 2018 se promulgó el decreto n.º 2.18.855, relativo al horario legal del Reino, que estableció la incorporación de 60 minutos al horario oficial, con la posibilidad de volver al horario de Greenwich durante el mes de Ramadán.
La decisión fue adoptada con gran rapidez y generó desde el principio un amplio debate social, que llegó incluso al Parlamento y a los tribunales. El Gobierno defendió entonces el nuevo sistema argumentando que buscaba “evitar los múltiples cambios horarios” que se producían varias veces al año y sus posibles efectos negativos, de acuerdo con un estudio elaborado por el Ministerio delegado ante el jefe de Gobierno encargado de la Reforma de la Administración y la Función Pública.
La oposición al cambio no se limitó al ámbito político. Un abogado presentó un recurso contra el decreto, mientras que el grupo parlamentario del Partido Autenticidad y Modernidad (PAM) planteó una propuesta legislativa para eliminar la hora adicional y atribuir al Parlamento la competencia sobre los cambios de horario.
En marzo de 2019, el Tribunal Constitucional confirmó la constitucionalidad de la medida y señaló que la modificación del horario correspondía al ámbito reglamentario del Gobierno y no al ámbito legislativo del Parlamento.
Desde 2018, el Gobierno también había anunciado que sometería la experiencia del horario de verano a evaluación. En octubre de ese año, el entonces ministro encargado de la Reforma de la Administración y la Función Pública, Mohamed Ben Abdelkader, afirmó que un estudio gubernamental estaba a punto de concluir y que presentaría al jefe de Gobierno tres escenarios: eliminar la hora adicional, mantenerla durante todo el año o conservar el sistema estacional que estaba vigente entonces.
Los datos vinculados al estudio científico sobre la adopción permanente del horario de verano analizaban sus efectos sobre el reloj biológico y la salud, así como sobre la vida pública y privada, el sueño, las actividades cotidianas, la seguridad y el consumo energético. También se estudiaron sus consecuencias para los alumnos y la vida escolar.
Según los resultados preliminares, la adopción de este horario no tendría efectos negativos sobre la salud.
La cuestión energética vuelve al centro del debate
Después de varios años de aplicación del GMT+1, la utilidad energética de esta medida volvió a ser objeto de debate en el Parlamento.
En abril de 2026, la ministra de Transición Energética y Desarrollo Sostenible, Leila Benali, afirmó ante la Cámara de Representantes que mantener la hora adicional durante el invierno no generaba los mismos beneficios en materia de racionalización y consumo energético registrados durante el verano. También señaló que no se había producido una reducción efectiva y significativa de la demanda de electricidad, que aumentó durante 2026.
En respuesta a una pregunta parlamentaria oral, Benali advirtió asimismo de la complejidad de evaluar los efectos de la hora adicional y subrayó la necesidad de actualizar el estudio elaborado anteriormente, especialmente debido a la evolución de los hábitos de los consumidores.
Las declaraciones de la ministra volvieron a poner sobre la mesa una cuestión presente desde 2018: si uno de los principales argumentos para adoptar la hora adicional era reducir el consumo energético, ¿hasta qué punto se cumplió realmente ese objetivo?
La respuesta parlamentaria situó precisamente el argumento energético en el centro del cuestionamiento, al señalar la ausencia de un impacto tangible sobre la demanda de energía.
De las redes sociales a la vía institucional
A medida que continuaba la polémica, una parte del movimiento ciudadano contrario al GMT+1 pasó de las redes sociales a una vía jurídica e institucional.
A comienzos de 2026 apareció una petición electrónica bajo el lema “Queremos volver al horario natural”, que en poco tiempo reunió decenas de miles de firmas. Posteriormente superó las 100.000 adhesiones y, en etapas posteriores, la cifra difundida llegó a superar las 300.000 firmas en la plataforma digital.
La campaña no se limitó, sin embargo, a la recogida de firmas electrónicas. Sus promotores optaron por recurrir al mecanismo de petición ciudadana regulado por la Ley Orgánica n.º 44.14, con el objetivo de transformar la demanda de regreso al horario de Greenwich de una movilización popular y digital en un procedimiento institucional.
En este contexto cobró protagonismo el comité nacional encargado de la petición.
La campaña pasó así de reunir un elevado número de firmas digitales a afrontar un proceso más complejo relacionado con la validación de las firmas que cumplían los requisitos legales. El camino hacia la presentación formal de la petición no estuvo exento de dificultades.
El camino de vuelta a Greenwich
Antes de que la petición ciudadana llegara a su desenlace, el Gobierno tomó una decisión definitiva.
Mientras Abdelilah Benkirane, secretario general del Partido Justicia y Desarrollo (PJD), afirmaba que una de las primeras decisiones de su formación si llegaba al Gobierno sería abandonar el sistema “GMT+1”, el jefe del Gobierno, Aziz Akhannouch, anunció el 25 de junio de 2026 la decisión de regresar al horario legal del Reino, correspondiente al horario de Greenwich.
El cambio está previsto para el domingo 20 de septiembre de 2026, cuando los relojes deberán retrasarse 60 minutos.
La decisión dio lugar a numerosas interpretaciones políticas, especialmente porque la fecha fijada para el regreso a Greenwich, el 20 de septiembre, se sitúa apenas tres días antes de las elecciones legislativas.
El proyecto de decreto n.º 2.26.530 establece el regreso al horario legal determinado por el tiempo medio del meridiano de Greenwich y contempla la derogación del decreto n.º 2.18.855, que estableció la incorporación de 60 minutos en 2018.
De esta manera, llega a su fin uno de los debates más prolongados sobre el horario oficial de Marruecos. Sin embargo, las cuestiones planteadas durante los años de aplicación del GMT+1 siguen abiertas, especialmente las relacionadas con la medición de los efectos de la medida y con el grado en que la hora adicional permitió alcanzar los objetivos que justificaron su adopción.
El regreso a Greenwich no solo pone fin al decreto aprobado durante el Gobierno de El Otmani, sino que también reabre el debate sobre ocho años de experiencia con el cambio del horario legal del Reino y sobre las razones que llevaron al Gobierno de Aziz Akhannouch a modificarlo en la recta final de la actual legislatura.
Las preguntas siguen sobre la mesa: ¿qué resultados económicos y energéticos produjo realmente la medida? ¿Qué costes sociales y sanitarios tuvo? ¿Podría haberse resuelto este debate mucho antes?
A la espera del regreso oficial a Greenwich el próximo 20 de septiembre, las agujas del reloj marroquí se preparan para retroceder 60 minutos, mientras el debate sobre los ocho años de GMT+1 continúa abierto a una evaluación más amplia que va mucho más allá de la simple eliminación de un determinado horario.
Publicado el : 5 de septiembre de 2026
Compartir este artículo











