
Los ataques a países del Golfo evidencian la fragilidad del régimen iraní.
Los ataques contra países del Golfo evidencian la fragilidad del régimen iraní y la vulneración del derecho internacional
Expertos en relaciones internacionales afirmaron que los ataques iraníes contra países del Golfo, en el contexto del conflicto con Estados Unidos e Israel, reflejan la “fragilidad del régimen iraní” y constituyen una violación flagrante del derecho internacional, además de representar una grave amenaza para la población civil.
Abbas El Ouardi, analista político y profesor de derecho internacional en la Universidad Mohammed V de Rabat, señaló que la ofensiva estadounidense contra Irán “era un paso previsible, especialmente ante la existencia de plazos concretos para resolver el expediente del enriquecimiento de uranio”.
El académico añadió que esta guerra se produce en un contexto en el que el régimen iraní debía ajustarse al sistema internacional, particularmente tras la expiración de los plazos concedidos en medio de señales de intransigencia.
“Es realmente lamentable que el régimen iraní haya atacado a países vecinos que eran considerados aliados estratégicos, como Qatar, además de Arabia Saudí, Baréin y Emiratos Árabes Unidos”, indicó, subrayando que no puede aceptarse la presencia de bases militares estadounidenses como justificación para vulnerar la soberanía de Estados que han optado por integrarse en el orden internacional.
Según El Ouardi, Teherán estaría intentando instrumentalizar la región dentro de su disputa nuclear con Estados Unidos, lo que coloca a esta estructura en confrontación directa con la comunidad internacional. Añadió que la insistencia en vulnerar el derecho internacional y en imponer una agenda particular “ha acelerado el fin de una etapa y el inicio de otra de mayor tensión”.
El experto recordó que antes de estos acontecimientos se registraron operaciones militares de advertencia en las que participaron varios países con el objetivo de contener la escalada, pero Irán no respondió a esos esfuerzos y continuó intentando proyectar fuerza mediante políticas que, en su opinión, han afectado la estabilidad regional.
Asimismo, consideró que el régimen iraní atraviesa actualmente “una fase de cerco y retroceso militar”, señalando que incluso dentro de Irán comienzan a percibirse manifestaciones de descontento respecto a la política de sus dirigentes.
Por su parte, Khalid Yaimout, profesor de relaciones internacionales en la Universidad Sidi Mohamed Ben Abdellah de Fez, explicó que, según las normas del derecho internacional, las zonas de guerra incluyen también los espacios que albergan infraestructuras y tecnologías de uso militar, no solo objetivos humanos.
Añadió que el conflicto actual puede interpretarse desde distintas perspectivas jurídicas, tanto favorables como críticas, en función de los textos y principios del derecho internacional. “El hecho de que existan bases militares y dispositivos técnicos utilizados en conflictos forma parte intrínseca de la dinámica bélica en términos jurídicos. Por ello, la acción y la reacción entre las partes enfrentadas se sustentan en fundamentos interpretativos acordes con las normas y costumbres internacionales vigentes en tales circunstancias”, sostuvo.
En el plano diplomático, indicó que los países del Golfo han intentado promover un proceso de negociación entre Irán, Israel, Estados Unidos y el Reino Unido. Sin embargo, estas negociaciones se han visto absorbidas por la lógica del conflicto, dificultando la consecución de soluciones pacíficas sostenibles.
Finalmente, Yaimout señaló que, pese a los avances anunciados previamente por el ministro de Asuntos Exteriores de Omán en el marco de las conversaciones, los ataques recientes devolvieron la situación al punto de partida. Desde el punto de vista jurídico, afirmó, la respuesta iraní puede encontrar fundamentos en el derecho internacional, especialmente ante la continuidad de presiones militares y enfrentamientos con potencias en la región.
Según el experto, Irán buscaría transformar el conflicto en una guerra regional con el objetivo de generar presión diplomática internacional que acorte la duración de la confrontación y permita retomar las negociaciones en consonancia con la Naciones Unidas y el marco normativo que rige las relaciones entre Estados.
Publicado el : 1 de marzo de 2026

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