
Felipe VI visita Ceuta tras casi dos décadas.
Felipe VI llega a Ceuta en una visita oficial marcada por la tensión diplomática con Marruecos.
El rey de España, Felipe VI, ha llegado hace unos momentos a la ciudad de Ceuta en una visita oficial que ha despertado un amplio interés mediático y político en España desde que fue anunciada.
Las principales calles próximas al lugar de recepción han congregado a miles de ciudadanos españoles y residentes, que acudieron desde primera hora de la mañana para dar la bienvenida al monarca, corear consignas y exhibir banderas españolas. La escena ha reflejado el respaldo de los asistentes a la posición de Madrid sobre su soberanía en la ciudad.
Felipe VI descendió de su vehículo y se acercó a las primeras filas de ciudadanos, situados detrás de las barreras de seguridad. El monarca saludó a los presentes, estrechó algunas manos e intercambió unas palabras con varios de ellos, mientras se escuchaban vítores y numerosas personas fotografiaban el momento con sus teléfonos móviles. La visita supone un acontecimiento que no se producía desde 2007, cuando el entonces rey Juan Carlos I viajó a la ciudad.
La llegada del monarca se produce en un contexto político delicado y recuerda precisamente aquella visita de 2007, que provocó una importante crisis diplomática entre España y Marruecos. El Gobierno marroquí consideró entonces el viaje una iniciativa inaceptable y provocadora, y llamó a consultas a su embajador en Madrid. El episodio afectó a las relaciones bilaterales y fueron necesarios varios meses de conversaciones para normalizar la situación.
La visita también tiene una dimensión relacionada con la política interna española. La Corona y el Gobierno han reiterado en distintas ocasiones la posición de España sobre Ceuta y Melilla, en un escenario marcado por la competencia entre partidos y el uso político de cuestiones como las fronteras, las relaciones exteriores y la inmigración.
Asimismo, el desplazamiento coincide con varios asuntos sensibles en las relaciones entre Rabat y Madrid, entre ellos la gestión de los flujos migratorios irregulares. Con esta visita, la institución monárquica española vuelve a poner de relieve la consideración de ambas ciudades dentro del marco político y territorial de España.
Pese a la aparente calma diplomática y a los esfuerzos por mantener la cooperación estratégica entre ambos países, las visitas reales a Ceuta y Melilla continúan planteando un escenario delicado para las relaciones hispano-marroquíes, en el que confluyen las respectivas posiciones de soberanía y la necesidad de preservar la cooperación y la buena vecindad.
Publicado el : 13 de octubre de 2026
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