
Trump y Bukele marcan el nuevo rumbo de América Latina contra el crimen.
América Latina endurece su lucha contra el crimen organizado bajo la influencia de Trump
La inseguridad se ha convertido en una de las principales preocupaciones de América Latina y el Caribe, mientras varios gobiernos de la región apuestan por medidas cada vez más contundentes para hacer frente al avance del crimen organizado. En este contexto, el modelo de «mano dura» impulsado por Nayib Bukele en El Salvador empieza a ganar seguidores, al tiempo que la violencia alcanza a países que durante años se habían mantenido relativamente al margen de esta problemática.
Los episodios de violencia se suceden prácticamente a diario. En Perú, por ejemplo, una abogada fue asesinada a tiros el pasado 15 de agosto en un restaurante de la provincia de Pacasmayo. El atacante, que llevaba el rostro cubierto con un casco de motocicleta, huyó tras cometer el crimen y continúa sin ser localizado. En Guatemala, apenas un día después, tres personas murieron tiroteadas en Nueva Santa Rosa de Colomba, mientras los responsables consiguieron escapar.
En otro enfrentamiento ocurrido en El Jícaro, también en Guatemala, dos integrantes del Barrio 18 murieron durante un intercambio de disparos con agentes de la Policía Nacional Civil. Según las autoridades, los sospechosos se preparaban para atacar a conductores de mototaxis.
La magnitud del problema queda reflejada en las cifras. Aunque América Latina y el Caribe concentran alrededor del 8% de la población mundial, la región acumula cerca de un tercio de los homicidios registrados en todo el planeta. Un informe de InSight Crime estima que durante 2025 se produjeron 108.838 asesinatos, con una tasa de 17,6 homicidios por cada 100.000 habitantes.
Pese a la gravedad de la situación, los datos muestran una ligera mejora respecto a 2024, cuando la tasa alcanzó niveles superiores. Sin embargo, el descenso no ha impedido que la inseguridad siga ocupando un lugar central en la agenda política de numerosos países.
En este escenario, la estrategia aplicada por Bukele en El Salvador se ha convertido en una referencia para dirigentes que buscan recuperar el control de territorios afectados por las pandillas y las organizaciones criminales. La presión por adoptar políticas más severas también se desarrolla bajo la sombra de Donald Trump y de su discurso centrado en la seguridad, el control territorial y la lucha contra las estructuras criminales.
La expansión de la violencia está llevando a distintos gobiernos latinoamericanos a replantearse sus políticas de seguridad, con un debate cada vez más intenso entre quienes defienden el endurecimiento de las medidas contra el crimen y quienes advierten sobre los riesgos de limitar derechos y garantías en nombre de la seguridad.
Publicado el : 23 de agosto de 2026
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