
Italia abre un nuevo frente con Marruecos en plena tensión migratoria.
El ministro de Asuntos Exteriores italiano, Antonio Tajani, ha lanzado duras críticas contra Marruecos en el marco de la defensa de las medidas adoptadas por Roma para reforzar los controles fronterizos y endurecer la supervisión de las personas que entran en territorio italiano, tras la reciente crisis migratoria en Ceuta.
Tajani, también vicepresidente del Gobierno italiano, afirmó en una entrevista que Italia no mantiene ninguna «batalla» con España por la decisión de reforzar los controles vinculados al espacio Schengen. Según explicó, Roma se limita a controlar a los viajeros y comprobar su situación legal. Sin embargo, dirigió un mensaje directo a Madrid al señalar que, en lugar de preocuparse por las medidas italianas, debería «ocuparse de Marruecos», al considerar que los problemas relacionados con los flujos migratorios proceden de ese país.
El jefe de la diplomacia italiana defendió además la continuidad de los controles fronterizos, recordando que Italia ya ha impedido o rechazado la entrada de personas que no cumplían los requisitos establecidos. También hizo referencia a la prolongada suspensión de Schengen en la frontera con Eslovenia para argumentar que el refuerzo de los controles no constituye una medida excepcional dentro de Europa, sino una herramienta a la que algunos países recurren cuando consideran que existe un posible riesgo para la seguridad de sus fronteras.
La inclusión de Marruecos en este enfrentamiento introduce una nueva dimensión política y diplomática en las declaraciones de Tajani, especialmente teniendo en cuenta que las relaciones entre Marruecos y la Unión Europea abarcan ámbitos que van mucho más allá de la inmigración, como la cooperación en materia de seguridad, los intercambios económicos, la lucha contra las redes de tráfico de personas y el control de las fronteras.
Según algunos observadores, atribuir a Marruecos la responsabilidad de todos los problemas relacionados con la inmigración plantea interrogantes sobre el mensaje político que el responsable italiano pretendía transmitir en un momento especialmente delicado.
La cuestión de Ceuta sigue siendo especialmente sensible para Madrid, al tratarse, junto con Melilla, de uno de los principales puntos de entrada terrestre de España en el norte de África. En los últimos años, ambas ciudades han registrado diferentes episodios de intentos de entrada irregular. En este contexto, la cooperación con Marruecos se ha convertido en un elemento central de la estrategia española para contener los flujos migratorios, mientras el Gobierno español trata de conciliar las exigencias de seguridad fronteriza con el mantenimiento de sus relaciones con Rabat.
Para distintos analistas, las declaraciones de Tajani reflejan cómo el debate europeo sobre la inmigración está ampliándose y dejando de limitarse a disputas bilaterales entre Estados para convertirse en una discusión más amplia sobre la responsabilidad de los países del sur del Mediterráneo y el papel de los países de tránsito en el control de las fronteras europeas.
La introducción de Marruecos en este debate podría, por tanto, abrir la puerta a una nueva controversia diplomática sobre el reparto de responsabilidades en la gestión de uno de los asuntos más sensibles de las relaciones entre Europa y el norte de África.
Publicado el : 20 de agosto de 2026
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