
“Esto no es ayuda, es violencia”: Médicos Sin Fronteras alerta sobre Gaza
La organización Médicos Sin Fronteras (MSF) ha lanzado una dura crítica contra la Fundación Humanitaria para Gaza (GHF), una entidad privada estadounidense que, con respaldo de Israel, asumió la distribución de ayuda humanitaria en la Franja tras meses de bloqueo. Varias agencias de la ONU y organizaciones internacionales se han opuesto a este modelo, que ha dejado decenas de muertos entre los palestinos que acuden desesperadamente a los centros de reparto en busca de comida.
Israel mantiene un estricto control sobre Gaza y ha impuesto restricciones severas que impiden la entrada de ayuda humanitaria. Entre el 2 de marzo y el 19 de mayo, el cerco fue absoluto. Luego, la gestión de los pocos suministros que logran entrar quedó en manos de la GHF. Desde entonces, se han producido numerosos tiroteos contra civiles en busca de alimentos. MSF, con presencia en clínicas del sur del enclave, denuncia que estas zonas de distribución no son puntos de asistencia, sino escenarios de asesinatos deliberados. En palabras de la organización, se trata de un “laboratorio de crueldad” y exige el cese inmediato de estas prácticas.
Niños alcanzados por disparos Un reciente informe de MSF, titulado “Esto no es ayuda. Son asesinatos orquestados”, documenta los numerosos heridos y fallecidos que han atendido sus equipos entre el 7 de junio y el 24 de julio. Solo en ese periodo, dos clínicas recibieron a 1.380 víctimas, incluyendo 28 muertos. Entre los heridos, 71 eran menores de edad. Veinticinco de esos niños tenían menos de 15 años. Uno de ellos, de apenas 12 años, fue alcanzado por una bala en el abdomen; otra, una niña de ocho, recibió un disparo en el pecho.
Raquel Ayora, directora general de MSF, señaló que se han registrado casos estremecedores: “niños heridos en el pecho, personas asfixiadas o aplastadas por las multitudes, y civiles desarmados abatidos a tiros”. Calificó estos centros de distribución como espacios de violencia sistemática que poco tienen que ver con ayuda humanitaria.
La ONG también subraya que la ubicación precisa de las heridas en los pacientes evidencia una intención clara de matar, más que situaciones de caos accidental. En ese mismo periodo, MSF trató a casi 200 personas heridas en estampidas o tiroteos dentro de estos centros, incluidos un niño de cinco años con traumatismo craneal y una mujer que falleció por asfixia.
En uno de los episodios recientes más dolorosos, Mahmoud Jamal Al-Attar, de 15 años, murió tras recibir un disparo mientras intentaba acceder a uno de estos centros. Ocurrió en Al-Shakoush, justo cuando un enviado especial de EE. UU. para Oriente Medio visitaba la zona.
Una ayuda que mata MSF advierte que lo ocurrido va más allá del colapso humanitario: se trata de asesinatos que no pueden considerarse accidentales. Entre el 27 de julio y el 2 de agosto, 186 personas fueron atendidas por heridas de bala, metralla, cuchilladas o agresiones físicas relacionadas con los centros de distribución de la GHF. Dos de ellas fallecieron. El último domingo, tres personas más llegaron con impactos en el cuello y la cabeza.
El hambre se ha convertido en otra arma más. A los más de 61.000 muertos desde el inicio de la ofensiva israelí se suman los que mueren intentando obtener alimento o por no conseguirlo. Solo el martes, 87 personas murieron y 570 resultaron heridas mientras esperaban ayuda. Además, cinco personas fallecieron por inanición en las últimas horas, elevando la cifra total de muertos por hambre a 193, entre ellos 96 niños.
Publicado el : 7 de agosto de 2025

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