
La ruptura marítima entre EE. UU. y España impulsa al puerto de Tánger Med.
En una decisión con repercusiones económicas y políticas de gran alcance, Estados Unidos ha retirado a España de un convenio marítimo estratégico que unía puertos de las costas este y oeste norteamericanas con importantes terminales asiáticas, como las de Japón, Corea del Sur, China e India.
De acuerdo con fuentes de la prensa española, esta medida ha derivado en el desvío de escalas hacia otras ubicaciones, destacando el puerto marroquí de Tánger Med como una de las principales beneficiadas.
La exclusión se produjo tras la revisión, en junio pasado, de un acuerdo vigente desde febrero, en el que participaban navieras de primer nivel como Maersk Line Limited y American President Lines, asociadas al Programa de Seguridad Marítima de Estados Unidos, que refuerza la capacidad logística militar del país en situaciones de crisis.
Washington argumentó la decisión en criterios operativos y de reducción de costes. No obstante, la fecha coincidió con una investigación abierta por la Comisión Federal Marítima estadounidense sobre la negativa del puerto de Algeciras a permitir el amarre de varios buques de bandera estadounidense entre ellos Maersk Denver y Maersk Seletaren noviembre de 2024, al considerar que su itinerario posterior incluía escalas en Israel.
Durante una audiencia en el Congreso, la comisionada Rebecca F. Dye afirmó que el Ejecutivo español únicamente remitió “una carta de un bufete que hablaba más de soberanía que de motivos técnicos” para justificar la negativa. Además, adelantó que el informe de la investigación se hará público antes de que termine el año.
Si se confirman irregularidades, España podría enfrentar sanciones de hasta dos millones de euros por viaje para los barcos con pabellón español, así como restricciones de acceso a los puertos de Estados Unidos.
Este episodio se suma a otras fricciones bilaterales, como el malestar en Washington por la concesión a la empresa china Huawei de un contrato de 12,3 millones de euros para el suministro de servidores destinados a la plataforma SITEL, que emplean las fuerzas de seguridad españolas para la interceptación judicial de comunicaciones.
La operación despertó temores en los servicios de inteligencia norteamericanos sobre un posible acceso de China a sistemas de seguridad europeos a través de “puertas traseras” (backdoors), lo que llevó a la administración estadounidense a suspender temporalmente el intercambio de información clasificada con España.
En respuesta, el Gobierno español sostuvo que la negativa a autorizar el atraque de determinadas embarcaciones obedeció al “cumplimiento de la legislación internacional” y a la voluntad de “evitar que el territorio nacional sea utilizado para facilitar crímenes de guerra o infracciones graves de los Convenios de Ginebra”, según un comunicado oficial emitido el 26 de febrero.
Publicado el : 14 de agosto de 2025

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