
La estrategia fallida de Ghali: intentos de sembrar tensión en Marruecos
Ya no es un secreto que el Frente Polisario atraviesa una etapa de total bancarrota. Tras haber sido derrotado en el terreno militar, fracasado en el frente diplomático y perdido cualquier legitimidad internacional, no le queda más que una opción desesperada:
Intentar sembrar tensiones dentro de Marruecos. El episodio ocurrido recientemente en la comuna de Lqassabi, en la provincia de Guelmim, lo ilustra con claridad. En un funeral ordinario, que debía estar marcado por el recogimiento y el respeto, la solemnidad se convirtió en un espectáculo político vacío cuando algunos simpatizantes del grupo separatista levantaron la bandera del ente ficticio y corearon consignas contrarias a la integridad territorial. Se trató de una instrumentalización indigna de un momento de duelo para difundir un mensaje caduco, lo que refleja el grado de decadencia al que ha llegado este movimiento.
El Polisario se ha transformado en un simple instrumento al servicio de Argelia, sin otra función que perturbar y desestabilizar, tratando de fabricar ilusiones internas que en la práctica no existen. Pretende convertir espacios sociales, religiosos y humanos en plataformas propagandísticas, pero lo único que obtiene es fracaso, porque el pueblo marroquí, de Tánger a Lagouira, se mantiene firmemente unido en torno a su causa nacional. Cada intento de agitar la discordia no hace más que poner al descubierto la realidad: no hay base interna, ni apoyo popular, ni horizonte político.
Los discursos de sus dirigentes, cargados de incitación y manipulación, y sus intentos desesperados de instrumentalizar a jóvenes marginados o estudiantes engañados, son prueba de su impotencia y desesperanza. La verdad, sin embargo, es que Marruecos avanza con paso firme en el desarrollo de sus provincias del sur, y que su iniciativa de autonomía gana cada día mayor respaldo internacional, mientras que el proyecto separatista se reduce a un mero ruido simbólico sin ningún efecto real.
El Polisario, hoy, no es más que un proyecto muerto que busca respirar a través de episodios aislados como el sucedido en Guelmim. Es una entidad carente de toda legitimidad, sostenida únicamente por la propaganda y la falsedad, que recurre a métodos indignos para manipular funerales y espacios sociales. Pero nada de esto logrará socavar la unidad de Marruecos ni debilitar la confianza de su pueblo en la justicia de su causa. Pretenden sembrar la división, pero su cosecha constante seguirá siendo el fracaso y la derrota.
Publicado el : 18 de agosto de 2025

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